NICOLÁS CISNEROS VILLASANTA y FLORENCIA ORTEGA ORTEGA.

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Los señores NICOLÁS CISNEROS VILLASANTA (1912-2005) y FLORENCIA ORTEGA ORTEGA (1920-2018), fueron pioneros de la migración interiorana, veragüense o calobreña a las tierras del Distrito de Chepo a principios del año 1950.

Don NICOLÁS fue hijo de FLORENTINO CISNEROS RUÍZ (1878-1962) y FERMINA VILLASANTA VALDIVIESO (1887-1955), oriundo de Guayabito de El Cacique del distrito de Calobre. FLORENCIA, » FLORA» como cariñosamente le apodaban, fue hija de CIRILO ORTEGA (1886-1967) y FERMINA ORTEGA (1891-1985), nacida en Media Luna de Chitra del mismo distrito de la provincia de Veraguas.

Desde su llegada, mujer comerciante en el Puerto La Capitana y Coquira, compraba Maíz, Arroz, Gallina, Puerco y Madera; la única mujer que se dedicaba a estos menesteres, siempre con una Chácara en sus hombros y su fuerte carácter para negociar con convencimiento.
Toda su vida formo parte del Partido Arnulfista, apreciada por sus copartidarios llegando a tener mucho reconocimiento.

Fue GERMÁN NUÑEZ MARTÍN, un empresario español, natural de Planillos del Álamo, en Ávila, residente en Calobre; quien, había adquirido una finca cerca de la desembocadura del Río Tigre (afluente del Río Bayano), se trajo a NICOLÁS CISNEROS VILLASANTA, su esposa y sus 3 hijos mayores para que trabajase en dicha finca. GERMÁN NUÑEZ le tenía una gran confianza a el «ÑOPO» (apodo cariñoso de NICOLÁS), y por eso lo buscó para que le cuidara esa propiedad ganadera junto con el rebaño de reses que iban a traer desde los distritos de Calobre, Aguadulce y Santa María.

Se trajeron 72 animales vacunos (70 vacas y 2 toros) embarcados en una bacha desde el Río Santa María, atravesando el Océano Pacífico, y desembarcadas en el Río Bayano.

En un principio no fue fácil adaptarse a la nueva vida que ofrecía esta región. Para esa época, la zona cercana a la finca de GERMÁN NÚÑEZ era montañosa de bosque virgen y había muchos animales salvajes, sobre todo tigres o jaguares. Éstos felinos llegaban al hato y cazaban reses. Los nuevos inquilinos se despertaban a medianoche o en la madrugada, cuando escuchaban el bramado de las vacas atacadas por el jaguar. NICOLÁS se levantaba con la escopeta para darle caza; pero DIONISIO NÚÑEZ VÁSQUEZ (hijo de GERMÁN ÑÚÑEZ), administrador de la finca, temeroso del tigre, se le adelantaba aporreando una lata de zinc con un palo para ahuyentar al animal carnívoro, el cual se iba dejando alguna res muerta o mal herida.

Con el pasar del tiempo, NICOLÁS tomó tierras libres en el sector de San Antonio del Bayano e hizo su propia finca. GERMÁN NUÑEZ le dio algunas vacas a media, más otras que compró con el dinero ahorrado producto del trabajo asalariado, para iniciarse en la ganadería.

Se estableció con su familia en San Antonio, a orillas derecha del Río Bayano, que queda ubicado 3 kms aguas arriba del Puerto Coquira. Allí, los esposos CISNEROS ORTEGA acapararon más de 100 hectáreas de tierras nacionales de bosque virgen, dedicándose primero a las actividades agrícolas como cultivos de arroz, maíz, yuca, plátano, ñame, otros, y posteriormente a la ganadería bovina y también a la crianza de cerdos y gallinas. Formaron una familia de 9 hijos, 4 varones y 5 mujeres: RODRIGO, LUDOVINO (QEPD), BEATRÍZ, SEBASTIANA, NATIVIDAD(QEPD), ESTHER, las gemelas BLANCA e HILDA y NICOLÁS.

La alimentación se basaba de los rubros agrícolas y pecuarios que se producían en la finca y se complementaban con proteínas de carne de monte (conejos pintados, venados cola blanca, venados corzo, zaínos e iguanas) así como peces de río (robalo, guabina, pargo rojo manglatero, bagre, entre otros), camarones y cangrejos.

En esa migración también llegaron DIONISIO NÚÑEZ VÁSQUEZ, hijo de GERMÁN NÚÑEZ, como administrador de la finca de su padre; y los esposos calobreños PEDRO CISNEROS VILLASANTA (hermano de NICOLÁS), su esposa BALINA e hijos. Al año siguiente, PEDRO CISNEROS y su familia se regresan para el interior. Algunos años más tarde, llegarían los también calobreños SIMÓN PINO y RITA CISNEROS BONILLA (prima carnal de NICOLÁS CISNEROS), quienes también se radicaron frente a la desembocadura del Río Mamoní, cerca de San Antonio del Bayano.

Por: Nicolas Cisneros.