María Ávila Echevers.

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Por D. Ávila y R. De Los Reyes.

María Ávila Echevers ¿Quién no paso por sus manos en Chepo?. Nació un 31 de mayo de 1916, en el distrito de Chepo, hija de Asunción Echevers De León y Esteban Ávila Luna, sexta vástago de este matrimonio.

Casada con Pascual De Los Reyes, tuvo cuatro hijos: Juanita, Pablo, (apodado Soto Seco), Luis, de sobrenombre “Chaga”,  y Everardo, quien murió un tanto jove;  éste fue un gran dolor para ella, del cual tardó mucho en reponerse. No le sobrevive ninguno, solo nietos, bisnietos y tataranietos.

María Ávila fue una mujer alegre, gustaba la Cumbia y el Tamborito, para tiempo de carnaval amanecía con sus amigos: Lola, Ruperta y Juan Vega. Además, era muy trabajadora, lavó mucha ropa ajena en el río, cargó muchas latas de agua y haz de leña. La distinguía como cargaba todo esto, sobre su cabeza colocaba un trapo de rodilla, y ahí iba María con elegancia cargando su balde sin agarrarlo de las manos.

Cuando fumaba, le quitaba la parte del filtro, por donde normalmente la gente fuma, con la para candela para adentro.

Ella no era bruja, ni curandera, ¡no! Ella curaba con el “Don” que Dios le concedió para curar, a través del santiguo, mal ojo (ojeado), hipos, cólicos (gases en los niños), herpes sin necesidad de sapos, aire, toda clase de dislocaciones y mucho más. Además, resguardaba en los Viernes Santo  a los niños  para que no los  ojearan. La mayoría de estos secretos se fueron con ella.

Lo primordial para su gracia dada por Dios, no le ponía precio, sólo lo que usted le daba, y a cualquier hora le llegaba alguien buscando un remedio para su malestar. Por ahí hay muchos que lloraban junto a sus hijos cuando les sacaba los gases, cuando le arreglaba una dislocación o mandaba al hijo para que lo llevara a un médico ya que no estaba ojeado.

¿Cómo no recordarlo, verdad?.

Murió un jueves Santo, 17 de Abril de 2014.